El Vampiro: Charles Baudelaire

Tú que como cuchillada

entraste en mi triste pecho,

tú que, fuerte cual un rebaño

de demonios, viniste, loca,

a hacer tu lecho y tu dominio

en mi espíritu humillado.

Infame a quien estoy unido

como a su cadena el galeote,

corno al juego el jugador,

como ala botella el borracho

como al gusano la carroña,

¡maldita seas, maldita!

Rogué al rápido puñal

que mi libertad conquistara

dile al pérfido veneno

despreciándome, me han dicho:

“No mereces que te arranquen

de esa maldita esclavitud,

¡imbécil! si de su imperio

nuestro esfuerzo te librara,

tus besos resucitarían de tu vampiro ¡el cadáver!”.

~ por lesenfantsdelapluie en junio 3, 2009.

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